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CARPE DIEM

Resplandor

He aquí la primera parte de un relatillo que escribí hace tiempo. Pronto lo terminaré y publicaré aquí el final. Espero que os guste.

Saludos

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Habían pasado cinco minutos desde que cesó la lluvia, que había azotado con fuerza la ciudad; todo se encontraba húmedo aún. El chaparrón comenzó sobre las ocho de la tarde aproximadamente. Un amplio nubarrón apareció de la nada y se extendió con gran rapidez por el cielo urbano, envolviéndolo todo con su oscuridad.

 

La potencia del líquido elemento había ganado pronto la batalla a la ciudad y a sus habitantes, quienes poco a poco se fueron refugiando en sus hogares hasta dejar las calles prácticamente desiertas. El silencio sería total en ellas de no ser por el escaso tráfico que aún discurría por las principales vías.

 

Una de ellas, la Gran Avenida, sin embargo, permanecía en un estado de calma absoluta, únicamente interrumpido por el sonido lejano que producen unas gotas al caer sobre un charco. Algunas farolas arrojaban algo de luz sobre la vía, una luz pobre y fría, y todas parecían necesitar algún arreglo. De repente, la figura de un hombre surge sobre la acera y la primera farola de la hilera comienza a proyectar su sombra. Se trataba de un hombre bastante alto, rondaba los dos metros, y de complexión robusta. Vestía totalmente de negro y alrededor de su cuello llamaba la atención una bufanda de sencillo diseño. Su pelo era escaso y canoso, y por su rostro de mirada cansada se adivinaba que debía haber superado el medio siglo de vida. Con su mano derecha sujetaba una carpeta de cuero en la que guardaba, perfectamente ordenados según su fecha, los últimos informes que había redactado para su trabajo.

 

El sonido de sus pasos sustituyó al de las gotas de agua. A medida que avanzaba por la avenida se encontraba con algún contenedor de basura y con gran cantidad de bolsas apiladas junto a ellos. Caminaba muy cerca de la pared de los edificios, tanto que optó por situarse en medio de la acera, ya que los contenedores empezaban a suponer un obstáculo habitual.

 

Siguió andando. Pocos metros delante de él y a su izquierda se alzaba un nuevo montón de bolsas de basura; había tantas que era imposible distinguir si debajo de ellas había algún contenedor. Por un momento creyó escuchar un ruido, aunque no sabía muy bien qué era lo que podría haberlo producido. Era algo así como si las bolsas de plástico se agitaran, como si algo las moviera o incluso como si algo las rasgara. Se detuvo un instante. El sonido se repitió una vez más. Algo inquieto, se acercó lentamente hacia la bolsa que se encontraba más cerca de él. El sonido cesó mientras alargaba la mano para comprobar, por curiosidad, qué es lo que se escondía tras aquella bolsa negra.

 

Separó la bolsa del resto y apenas tuvo tiempo para contemplar dos pequeños y resplandecientes ojos verdes. Sus garras de felino callejero fueron a parar a la mano con la que había movido la bolsa, dejándole un profundo arañazo del que pronto brotaba la sangre. El gato saltó de su escondite y se alejó rápidamente del hombre; se volvió un momento para comprobar si le seguía y siguió su camino hasta perderse por un callejón...

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1 comentario

Jason -

quiero maaaassss!!!
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